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ES Crónica Sábado, 2 de julio de 2005

Orígenes de la manipulación periodística en los periódicos dominicanos

Jesús de Galíndez (1905-1956) · Bernardo Vega

Por Ramón Paredes Álvarez

Atardecer sobre la isla de Manhattan y el Río del Este
Atardecer sobre la isla de Manhattan y el Río del Este · Pulse la imagen para agrandarla

A propósito de nuestros comentarios sobre el pobre ejercicio ético y la falta de profesionalidad del periódico dominicano Listín Diario, una señora se ha tomado el tiempo y la molestia para escribirnos. Ella nos hace algunas sugerencias y aclaraciones, y nos pregunta por qué, en nuestra opinión, ningún periódico dominicano (bueno, nosotros diríamos “muy pocos periódicos”) es imparcial, independiente, que no manipule las noticias para conveniencia de sus propietarios o de sus tendencias políticas. Nos indica como ejemplos el caso del mismo Listín Diario, y Diario Libre, ambos propiedades de banqueros implicados en fraudes financieros (Ramón Báez Figueroa, Baninter; Arturo Pellerano, Bancrédito), que ahora ensucian sus páginas con noticias negativas sobre todas aquellas personas que podrían enviar a la cárcel al primero; nos vaticina cómo será usado El Caribe de ahora en adelante, en manos de empresarios de Santiago; y nos menciona ciertas posiciones asumidas por los periódicos del Grupo Corripio (El Nacional, Hoy, El Día) para proteger sus intereses. Vale la pena aclarar que no compartimos sus ideas sobre los periódicos del Grupo Corripio (creemos que El Nacional es uno de los periódicos más pluralistas que se publican en español, aunque esto no impide de manera alguna que tenga sus debilidades), y creemos poco productivo anticiparnos al tipo de periodismo que saldrá de El Caribe; pero ciertamente creemos que su preocupación es válida.

Como le expresamos en nuestra respuesta, los orígenes del manipuleo de las noticias en los periódicos dominicanos datan de la dictadura de Trujillo. (O probablemente antes, aunque no conocemos estudios para sustentar esta teoría.) Aunque mucho antes de la dictadura, los periódicos tenían tendencias políticas (incluyendo el Lístin Diario), había cierto tipo de objectividad ausente hoy en los priódicos dominicanos. Fue durante la dictadura, entonces, que se crearon las normas que rigen los periódicos dominicanos de nuestros días: yo te limpio tu espalda si tú limpias la mía.

Jesús de Galíndez (1905-1956), un agente de la CIA de origen vasco que tenía acceso al círculo trujillista, escribió una minuciosa crónica sobre los medios de comunicación durante la dictadura de Trujillo. En la sección segunda (“Prensa, radio y televisión”) del capítulo seis (“Instituciones sociales del relleno”) de sus tesis doctoral de Columbia University, La era de Trujillo. Un estudio casuístico de dictadura hispanoamericana (1956), Galíndez nos narra cómo el Listín Diario pasó de ser un periódico que apoyaba al Gobierno del general Horacio Vásquez primero y después de defensor de la Alianza Nacional-Progresista de 1930, a un “portavoz del régimen trujillista” en 1933. Ah, pero he aquí el detalle: Arturo Pellerano hijo he elegido diputado en 1933, presidente de la Cámara de Diputados y más tarde hasta senador. Pero más que eso, también nos narra cómo el periódico, una vez Trujillo fundó su propio periódico, La Nación, y los anuncios pasaron del Listín Diario al periódico del dictador, el Listín se mantenía gracias a las “subvenciones” de las legaciones alemana y española.

Prensa, radio y televisión

Jesús de Galíndez (1905-1956)

La era de Trujillo

2:31 PM

EPÍLOGO

Lunes, 22 de agosto de 2005

Periodismo no ético

Por Bernardo Vega

El Caribe/Lunes 22 de agosto del 2005

11:21 PM